El Señor de los Anillos fue desarrollado por su autor como
una exploración personal de sus intereses en filosofía, religión
(particularmente el Catolicismo Romano), cuentos de hadas y mitología,
especialmente la nórdica, pero también fue decisiva la influencia de los
efectos de su servicio militar durante la Primera Guerra Mundial. J. R. R.
Tolkien creó un completo y detallado universo de ficción (Eä) en el que fue
establecido El Señor de los Anillos y muchas partes de dicho mundo están influenciadas
por otras fuentes, como él admitió abiertamente.
Tolkien describió El Señor de los Anillos a su amigo, el
jesuita inglés Robert Murray, como un trabajo fundamentalmente religioso y
católico, de manera inconsciente al principio, pero de forma consciente durante
la revisión. Hay muchos temas teológicos subyacentes a
la narrativa, incluyendo la batalla del bien contra el mal, el triunfo de la humildad sobre el orgullo y la intervención de la gracia divina. La novela incluye también temas en los que se incorporan la muerte y la inmortalidad, la misericordia y la piedad, la resurrección, la salvación, el arrepentimiento, el sacrificio, la voluntad, la justicia, el compañerismo, la autoridad y la curación. Además, la oración del Padre nuestro «No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal» estuvo presente en la mente de Tolkien cuando describió la lucha de Frodo contra el poder del Anillo Único. Sin embargo, el propio autor afirmó que durante la revisión de la obra eliminó toda referencia a la religión, ya que quería que los elementos religiosos quedaran absorbidos en la historia y el simbolismo.
la narrativa, incluyendo la batalla del bien contra el mal, el triunfo de la humildad sobre el orgullo y la intervención de la gracia divina. La novela incluye también temas en los que se incorporan la muerte y la inmortalidad, la misericordia y la piedad, la resurrección, la salvación, el arrepentimiento, el sacrificio, la voluntad, la justicia, el compañerismo, la autoridad y la curación. Además, la oración del Padre nuestro «No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal» estuvo presente en la mente de Tolkien cuando describió la lucha de Frodo contra el poder del Anillo Único. Sin embargo, el propio autor afirmó que durante la revisión de la obra eliminó toda referencia a la religión, ya que quería que los elementos religiosos quedaran absorbidos en la historia y el simbolismo.
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Los temas religiosos no cristianos también tienen fuertes
influencias en la Tierra Media, siendo las mitologías del norte de Europa las
influencias más conocidas. Sus enanos están basados en aquellos que aparecen en
la mitología nórdica y muchos personajes recibieron nombres de ella misma:
Thorin Escudo de Roble, Dwalin, Balin, Kíli, Fíli, Bifur, Bofur, Bombur, Dori,
Nori, Ori, Óin, Glóin, Thráin, Thrór, Dáin, Náin y Durin fueron tomados por
Tolkien de Edda poética, una colección de poemas escritos en nórdico antiguo, y
más concretamente de Völuspá, el primero de ellos. También el nombre de
Gandalf está tomado de dicha obra, pero su figura está particularmente influida
por la deidad Odín, en su encarnación como Vegtamr, un anciano de larga barba
blanca, con un sombrero de ala ancha y un bastón de caminante; Tolkien afirmó
que concibió a Gandalf como un «caminante odínico».

Se ha dicho en numerosas ocasiones que Tolkien también tomó
prestados elementos de la saga Völsunga, base de la serie de óperas de Richard
Wagner titulada El anillo del nibelungo; especialmente, se ha dicho que el
Anillo Único está influido por un mágico anillo de oro, el Andvarinaut. Sin
embargo, en una carta que Tolkien escribió a la editorial George Allen &
Unwin en la que criticaba el comentario que se había introducido para la
traducción al sueco de la novela y en la que se hacía referencia a estas
influencias, les decía que la única semejanza entre su anillo y el Andvarinaut
era que ambos «eran redondos» y concluía con que la saga escandinava «no tiene
absolutamente nada que ver con El Señor de los Anillos».
El poema épico anglosajón Beowulf es otra de sus principales
influencias. A Tolkien le gustaba mucho esta obra e incluso hizo una traducción
y una interpretación sobre ella, encontrada años después de su muerte. El
pueblo de Rohan, su cultura, organización social, características físicas y
carácter, con la excepción de su vínculo con los caballos, están inspirados en
los míticos pueblos anglosajones de Beowulf. Su lengua, el rohírrico, está
inspirada en el anglosajón y algunos de nombres de los rohirrim derivan
directamente de éste, por ejemplo Éomer («famoso en el mundo de los caballos»)
y Éowyn («orgullo de los caballos»).
La aceña de Sarehole, que sirvió de inspiración para la
fábrica construida durante la invasión de la Comarca por parte del mago
Saruman.
El Macbeth de William Shakespeare es otra de las influencias
de Tolkien. La destrucción de Isengard por parte de los ents se inspiró en el
acto V de la obra, donde el bosque de Birnam ataca el castillo de Dunsinane.
Éste hecho sorprendió a Tolkien cuando, en su época de colegial, acudió a la
representación de Macbeth; sin embargo, quedó decepcionado al descubrir que
eran hombres camuflados con ramas y no el bosque quien se movía. De este modo,
en su obra decidió que los árboles fueran de verdad a la guerra como criaturas
reales. Además, la forma de andar y hablar del ent Bárbol está inspirada en
su amigo, el también escritor C. S. Lewis.

probablemente de inspiración para el Bosque Viejo. La industrialización de la Comarca está basada en el testimonio de Tolkien sobre la extensión de la Revolución Industrial en Warwickshire durante su juventud y, especialmente, las consecuencias deletéreas que provocó. Otros de estos lugares que influyeron a Tolkien son las torres victorianas de Edgbaston Waterworks y Perrott's Folly, bajo cuya sombra vivió durante su orfandad e inspirarían las imágenes de las torres oscuras de Orthanc y Minas Morgul.
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